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Si Caminas y te Caes


Y el principe iba encaminado a buscarla
de ella, solo quería saber
ella solo feliz estaba
en ella solo quería creer

Llevandola de un lado a otro estaba
creyendo que nada podría caer
no sabía que todo acababa
era todo un atardecer

Ahora crees que todo es simpatico
que todo es perfecto, que todo es sentir
pero el príncipe no era tan empatico
ya el príncipe, no podía vivir

Y creyendo que nada salía
el príncipe ya nada podía
sabiendo que nada creía
en el príncipe, ya nada cabía

Finalmente se dio cuenta
que algo podía darle consuelo
si no seguía viviendo
solo caería en el suelo

Si solo en su intuición se apoyaba
y apoyo ya no tenía
el principe solo cojeaba
y solo dolor sentía.


Mal de muchos; Consuelo de tontos

Algo curioso sobre los dichos populares es que según el momento en que los escuchamos, o tienen toda la razón del mundo, o nos parecen una soberana estupidez, por lo que quizás no deberiamos concederles mucha credibilidad.

Tiene mucho sentido que los males de otros nos consuelen, aunque sean personajes ficticios. Es más, en un origen, el teatro tenía la función de "purgar" el alma de los espectadores, es decir, la gente veía una tragedia griega que les impresionaba y con la que se empatizaba de tal modo que volvían pensando que sus problemas eran nimiedades. Ahora, todos simpatizamos o nos identificamos con personajes de la literatura, el arte, etc. Otros nos resultan odiosos, en fin, la ficción sirve para eso, para el público vuelque en ella sus frustraciones, sus miedos, sus deseos, sus ilusiones, para sentirnos acompañados en nuestras miserias o para creer que el deseo más imposible se puede lograr. Por unos instantes te lo crees, y te sientes bien, por eso la gente sigue leyendo libros, viendo peliculas, yendo al teatro... Aunque claro, después cierras el libro, o apagas la TV, y vuelves a la realidad, ¿o no?.